*Consultar con un especialista si el estado de ansiedad se repite de forma reiterada y prolongada

¿Cómo superar la ansiedad? Los expertos recomiendan dos técnicas fisiológicas y tres cognitivas:

Controlar la respiración: la respiración completa o profunda es lo primero que debemos practicar. Sobre la base del entrenamiento, aprenderemos a respirar correctamente y a relajarnos.

Relajación progresiva: este tipo de relajación implica tensar y liberar ciertos músculos, que pueden activar el sistema nervioso parasimpático. Así, aplicando una tensión inicial en los músculos permite que posteriormente alcancen un nivel mayor de relajación al soltarlos, lo que conduce a un estado de relajación más acentuado, ideal para combatir la ansiedad.

Rastrear nuestros pensamientos: ¿Cuál es ese pensamiento que nos perturba y nos impide rendir adecuadamente? Tenemos que ser capaces de localizar esos pensamientos que nos llevan a pensar que nos vamos a ser capaces de superar la prueba.

Desmontar los mensajes negativos: Una vez localizado el pensamiento del tipo “Este examen va a ser muy complicado de aprobar”, tenemos que cuestionarnos el mensaje y pensar si nos resulta útil o no pensar de esta forma. Así, discutiendo nuestros propios mensajes podremos llegar a un pensamiento alternativo neutral que no nos provoque ansiedad. Por ejemplo, “No tengo ni idea de cómo será el examen, así que… ¡a estudiar!”.

Detener los pensamientos negativos: Una vez que hemos localizado uno de esos pensamientos negativos tenemos que pasar a la siguiente fase: paralizar por completo cualquier frase negativa y sustituirla por una positiva o al menos neutral.

Algunas personas refieren dolor de estómago, cansancio, dolores de cabeza e incluso náuseas durante el examen. Los responsables de estos síntomas no son más que pruebas que se prueban fisiológicamente a causa de su ansiedad. Como respuesta, los expertos de la Universidad de Salamanca en España plantearon una serie de consejos para evitar que perdamos nuestra atención y atención en este momento.

Es normal sentir algo de ansiedad, pero si esto lleva a una pérdida de autocontrol durante el proceso de aprendizaje, se convierte en un problema. La ansiedad puede hacer que comamos demasiado o viceversa, que nos muerdamos las uñas e incluso que aumente el nerviosismo, como tocar el pelo o mover las piernas de forma descontrolada.

Es decir, cuando la ansiedad se vuelve irrazonable. La ansiedad irrazonable (debido a la activación excesiva del sistema nervioso simpático) puede causar una preocupación excesiva constante. Los más afectados suelen ser los perfeccionistas, que tienen los requisitos de más alto nivel. Tienen poco sueño, irritabilidad, bajo rendimiento durante el día y el apiñamiento de la cabeza suele ser negativo.